miércoles, noviembre 23, 2011

El primer señor tablet con mirasol que casi nadie entiende

La presión mediática de los tabletos, que si ahora el iPad, que si ahora el Kindle fire, debe ser demasiado fuerte de soportar para muchos de los que escriben sobre tecnología. Si no, no se entiende la sarta de estupideces que estoy leyendo estos días sobre el primer Señor Tablet basado en una pantalla mirasol: que si por ese precio de 300$ te puedes comprar un kindle fire y un kindle normal, que si el tamaño, que si el lucero del alba.

Y ojo, que tampoco digo que me vaya a comprar uno de inmediato. Digo, simplemente, que no lo entienden.
Anmaso y Ana González me avisaron hace unos días de esta tremenda novedad: la cadena de librerías Kyobo saca su Kyobo reader basado en Mirasol. Hay que empezar recordando que el CEO de Qualcomm se fundió lo que iba a ser el primer ereader basado en mirasol, a salir este año, porque no estaba del todo satisfecho con los resultados. Esto puede tener muchas lecturas, y la mía es que el tipo quería una pantalla que pudieran comprar uno de los grandes fabricantes con la seguridad de dar la campanada y dejar a la competencia muy atrás. Ese no fue el caso, y podría ser que las pantallas fabricadas hayan acabado en manos coreanas para minimizar las pérdidas provocadas por la inversión. O también podría ser que estamos ante una versión intermedia entre la descartada y la versión final que veamos el año que viene, y que sea la primera prueba de concepto con un procesador decente (un snapdragon a 1Ghz de hace un año) y Android.

Sea como fuere, es muy probable que en el próximo CES de enero en las vegas veamos dispositivos como éste, posiblemente antecedentes del desembarco que Qualcomm planea para meses después. Mientras tanto, lo que más me ha interesado del dispositivo es el uso principal con el que lo presentan: para niños. Para esos pequeños coreanos que tienen que estudiar como bestias, dada la altísima competitividad de Corea casi desde la cuna, o sin el casi.

El KR va a ser un dispositivo orientado hacia el estudio: color, interactividad... y descanso visual. No se puede decir todavía que la experiencia para la vista sea la misma que la de la tinta electrónica, pero cuanto menos se vende indirectamente (y yo me lo creo, oiga) como un adelanto sobre el actual estado de cosas, en el que se pretende que los niños estudien con pantallas retroiluminadas y se tuesten la vista a modo.

Por eso digo que muchos de los comentaristas no lo han entendido en absoluto. ¿Caro? ¿Han oído hablar de la curva de adopción? ¿Batería insuficiente, comparada con un ereader basado en tinta-e?

Tengo la impresión de que clamo en el desierto pero, si me callo, exploto: un señor tablet es como denomino a un dispositivo que combina las ventajas del LCD (fluidez, velocidad de refresco, color) con las de la tinta-e (autonomía, descanso visual), sin más inconvenientes temporales que el precio inicial, que no va a ser barato. No se trata de un tableto, basado en tecnologías de 20 años, ni un ereader, fabuloso para leer pero para nada más, o casi. No, se trata de una auténtica revolución, de una respuesta a necesidades reales mucho más óptima que las preexistentes.

Tal y como están las cosas, creo que la mejor solución para los estudiantes, sobre todo si son niños, es un ereader. Antes que la interacción está su descanso visual, y os recuerdo que estudiar es ante todo leer, hora tras hora, amén de hacer esquemas y ejercicios. Pero vaya, si además de ese descanso visual el estudiante puede llevar a cabo más operaciones, mejor que mejor. Mejor, sobre todo, si se puede configurar el dispositivo para que se centre en las operaciones de estudio y dificulte, o al menos obstaculice, volar con webs o con apps fuera del estudio.

Evidentemente, 300$ no son una broma excepto para muy pocos. Pero cómo será la presión mediática, que 150$ más parecen menos cuando se comprueba lo poco que se cuestiona el uso del iPad para el estudio. El precio, una vez más, se nos demuestra como un elemento intersubjetivo, un símbolo con el que se expresan los valores culturales asociados al producto.

El Kyobo Reader, al final, es para mí una llamada a la reflexión antes que nada. Las reacciones que ha despertado demuestran que la presión mediática y social hacia algunos tabletos influyen de manera muy considerable y negativa en la percepción del sector entero de las tecnologías personales y en las decisiones de compra e implementación. Pertenece a la misma categoría que la compra de iPads para los nuevos congresistas que acaban de ser elegidos, y demuestra como la moda está provocando percepciones y decisiones subóptimas a diestro y siniestro.

5 comentarios:

  1. Como bien dices, hay que analizar los usos de una tecnología antes de criticarla porque no sabes verle la utilidad.
    Ereader / Tableto:Yo el color en un cacharro de lectura lo quiero para los cómics y para eso necesito más color y más pantalla (10"). Si se me rompiera el Kindle 3 3G, podría decidir en un futuro sustituirlo por un cacharro de estos, pero tampoco lo veo por la diferencia de precio con una e-ink Pearl.Móvil:En una pantalla de móvil de unas 3,5"-4,5" sí me funcionaría. Como el móvil lo uso sobre todo como agenda, navegador y comunicador (juegos ni vídeo), no me importaría quedarme con menos color si puedo usarlo alegremente bajo el sol y aumenta la autonomía.Monitor:Si montaran pantallas tal que así en monitores de 19", sí sería una excelente opción para ponerla de monitor de trabajo principal (con un LCD secundario), ya que el color ni me va ni me viene al manejar texto, que es a lo que me dedico.En cualquier caso, 5,7" no me sirven para nada. 4", 10" o +19" sí.Conclusión: el tamaño importa tanto como el uso que le des. :D

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  2. ¿Has encontrado más fuentes en cristiano (o cristiano inglés) aparte de la que te indiqué de Xataka? Porque yo solo he leído la escasa información que proporcionan en Xataka, donde no se menciona el precio, y el video del aparato funcionando me parece ciencia-ficción si lo comparo con la fluidez de las pantallas de tinta electrónica actuales, este en teoría debería ir peor, así que no se si acabar de creérmelo.

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  3. Pablete3:08 p. m.

    Estoy de acuerdo con lo que ha comentado Jordi. No me sirve un lector (ni una tableta) de menos de 7 pulgadas, mejor si está entre 8 y 10. Por debajo de ese formato, ya tengo un móvil medio listo que me saca de los apuros que se presentan de vez en cuando. Y por otro lado, creo que los colorines son bastante secundarios en un lector, no así la frecuencia de refresco, que puede facilitar la escritura en el dispositivo mucho más de lo que permiten los actuales aparatos con tinta-e.

    Por tanto, me encanta que salgan productos como Mirasol, más orientados al mundo profesional y a la disminución de la fatiga visual tras muchas horas de uso, pero creo que su aceptación por parte del público dependerá sobre todo de su precio y de una correcta orientación a sus mercados de adopción más favorables. Si intentan competir directamente en el mercado de tabletas y tabletos lo tendrán mal, porque inevitablemente el precio será (mucho) mayor que el de la media de los demás dispositivos, y porque al margen de situaciones desfavorables (lectura en exterior y uso muy intensivo), la calidad de visualización de este sistema estará muy por debajo de la de la mayoría de los dispositivos actuales. En todo caso, que Samsung haya apostado por el sistema es un buen indicio de que, pasados unos años, pueda conseguir hacerse un hueco en el mercado y mejorar poco a poco sus caracterísitcas.

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  4. Alfredo Novoa9:42 a. m.

    Solo hace falta que Amazon o Apple saquen un cacharrito con una pantalla Mirasol para que todo el mundo diga que es una maravilla.

    La mayoría de los comentaristas tampoco entendían para nada a e-Ink y al final se está vendiendo muy bien.

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  5. Invitado8:24 a. m.

    Yo te hablo desde la experiencia de haberla tenido en la mano y analizado a fondo. A mi me recordó mi primer monitor CGA, que era en color, sí, pero el que quería y muy limitado.
    Lo cierto es que podemos hablar de una pantalla con unos cuantos colores, muy pálidos y desde luego, alejados del realismo de una tablet.
    Como profesional no le veo el sitio. Para leer basta con un ereader de tinta electrónica, y para color mucho mejor cualquier tablet. Es un producto desubicado por precio y prestaciones. Seguro que alguien lo compraría, pero no la gente suficiente para amortizar semejante inversión.

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